Soledad corrió hacia donde estaba Leo, pero era demasiado tarde, Leo puso sus pies sobre el piso y ante esta colocarse de pie cayó fuertemente piso.
Puso sus manos en el piso, e intentó ponerse de pie, solo que sus intentos eran en vano, sus piernas no le respondían
—¡Noooo! Maldita sea, esto no me puede estar pasando a mí, ¡Nooooo!. —Leo grito hasta que su garganta desgarro de dolor, tanto que sus gritos se escuchan casi en todo el hospital.
Leo Rossi siempre fue un hombre muy fuerte, pero aho