Ángel quiso arrollarla y quitarla de su camino, solo que justo cuando pensaba hacerlo freno en seco justo en los pies de Vivían, quien para ese entonces su alma ya había abandonado el cuerpo
Ángel bajo del auto cerrado la puerta fuertemente, para caminar hacia donde estaba Vivían completamente inmovilizada, la miro a los ojos para después tomar el mentón de ella.
—Metete al auto, o te juro que no respondo, ¡Ya! —grito Ángel, caminando hacia el auto y tras él Vivían, quien temblaba de miedo.
Nun