Leo no soportaba estar más atado a esa cama, necesitaba comprobarse a sí mismo que lo que le habían dicho era una gran mentira, así que quitó las cobijas de su cuerpo, con sus manos empujó su cuerpo hacia arriba para poder sentarse.
En verdad fue difícil y maldijo, pero no sé daría por vencido, levanto sus piernas con ayuda de sus manos y las coloco sus piernas sobre el suelo, empuño sus manos y dejo salir un suspiro ahogado.
Leo sabía que esto no lo derrumbaría, si se caía una vez, lo intentar