Capítulo 37. Envueltos y atados.
Zoé no está dispuesta a perder la pasión y la complicidad que ha ganado con Elijah. En este momento, está en la granja con él, dejándose llevar por su prohibido amor.
Con un profundo suspiro, lo mira con una mezcla de frustración y deseo, le dice:
—No sé cómo manejar esto, Elijah. Mi madre... ella sabe sobre nosotros. Sobre lo nuestro.
Elijah, tomando las manos de Zoé entre las suyas, la mira con una mirada intensa y pregunta sorprendido: —¿Cómo? ¿Cómo se enteró tu madre?
—No lo sé. Pero ahora