Edward se sorprendió al ver cómo Marie se sentó arrodillada a él. -¿Qué? -dijo Marie , retándolo a que mencionara algo al respecto.
-Nada -dijo Edward sorprendido y un poco a la defensiva.
-Porque te recuerdo que soy tu esposa -comentó Marie mientras inclinaba un poco su cuerpo hacia adelante, como si estuviera acomodando las almohadas de Edward , pero en realidad quería provocarlo; ella sabía que eso de seducir no se le daba bien, pero esperaba que esta vez sí.
Edward agachó la mirada y