Parte 4...
— Tengo - ella sonrió y bajó el pie — Dos más.
Él arqueó una ceja con curiosidad.
— No te preocupes. Cuando me veas en bikini, descubrirás las otras dos. No están ocultas.
— ¿No puedo verlas ahora?
— No - ella puso un puchero y rió — No seas abusivo, esposo. No voy a quitarme la ropa para ti.
Él pensó que eso era una lástima. Sería muy bueno.
— Un esposo puede ver a su esposa desnuda - provocó él.
— Sí, pero cuando es un esposo de verdad. Tú eres solo un adorno para mí y viceversa. T