11. Una platica con mi suegra
Ximena Carbajal
León y yo caminamos tomados de la mano por la calle, como si fuéramos dos noviecitos adolescentes hasta llegar a su casa. Su madre estaba lavando la ropa cuando entramos. Era una casa pequeña a comparación con las residencias de clase media que había en la ciudad, pero era acogedora, al parecer tenía tres habitaciones para dormir, la cocina, el living y un baño. ¡Un baño!
Él me miró esperando la reacción al conocer su casa, yo sonreí. Para ser sincera nunca había vivido en otra