Jessa o Rubí soñaba con la noche en que se escuchó la balacera y vio a un hombre herido que se llamaba Alexander, sus hermosos ojos azules, su aroma, ese perfume tan rico y súbitamente el hombre que estaba en ese escritorio de espaldas se dio vuelta y era Él, era Alexander sonriendo, se despertó toda sudorosa y pensativa, recordó que el olor de ese perfume lo sintió en ese despacho, pero no estaba segura porque no le vio el rostro y se dijo
—Mujer estúpida estar con esta duda me voy a volver loc