--Lamento la tardanza.--Se disculpó sin mirar a nadie en concreto, sintiendo la mano de su esposa apretar con un poco más de fuerza su muslo antes de soltarlo con delicadeza y acariciarlo, era algo completamente inconciente de parte de ella, era todo por el vinculo que los unia, una fuerza extra en ellos que los impulsaba de forma bonita a eliminar la verguenza y hacer lo que tu mente y corazón pide.
--Oh no te preocupes, lo entendemos, no hace falta que te disculpes o justifiques, nosotros es