capítulo ciento sesenta y cinco
Después de comer un delicioso desayuno que constaba de abundantes panqueques con jarabe de miel encima y un jugo de naranja exprimida, April amaba poder desayunar lo que ella le venia a la mente, era como comer el fruto más delicioso que jamás sus papilas gustativas podrían apreciar, sin embargo, el estar con su esposo y mejor amigo, era una de las cosas que le hacían sentir viva, claro que dentro de unos meses estaría su razón definitiva. Tomó el pedazo de papel que el rollo de cocina tenía, li