Mundo de ficçãoIniciar sessãoVelas anchas y blancas, con gravados ilegibles a la vista humana, formaban un angosto camino perfecto para el tamaño de las telas que colgaban como vestido. La mayoría volteó la cabeza al escuchar las tiras de piedritas que hacían de vestido cada vez que daba un paso con sus pies descalzos, y ella solo pudo mirar al alpha que ya se encontraba a un lado de la gran piedra. Casi para su caminar al ver el estado del hombre, sus negros cabellos peinados y húmedos







