53- Joseph
Ella no me devolvió la sonrisa y eso estaba bien, tal vez se sentía muy mal, teníamos que ser pacientes.
—¿Cómo te sientes? —le pregunté al cabo de unos eternos segundos solo viéndonos.
—Me siento terrible, doctor— dijo con voz rasposa, arrugando el ceño.
Mi corazón se detuvo por un segundo y reanudó su paso aceleradamente, le alcance un algodón con algo de agua para que se refrescara un poco, no podía beber aun líquidos abiertamente después de dos semanas sin comida ni líquidos.