Anna esa noche tuvo pesadillas y amaneció algo cansada, pero eso no le restó alegría a su día, pues ella llevaba más que presente, que habia pasado un año desde que conoció la libertad y eso era digno de celebrar. Sin hacer ruido se coloca de pié y le prepará el café y los waffles que tanto le gustan a Peter. Todo iba muy bien, hasta que por error ensució su dedo con huevo y le produjo tantas náuseas, que de inmediato corrió al baño y vomitó unas tres veces.
—¡Que rico se ve todo! —él se acerca