La cena fue todo un éxito, pues salio mejor que como lo había planeado. Llegó a casa más que complacida y feliz, pensaba terminar la noche con un deseado orgasmo, pero el sueño la venció y despertó hasta el siguiente día.
—¿Por qué no me despertaste? Te dije que necesitaba un masaje relajante.
—Te ví algo cansada después que tomaste el baño, así que no te quise molestar.
Ella mira su reloj y hace pucheros. —Ahora ya no podrás darme amor ¿También pensaba dejarme durmiendo?
—No tienes trabajo pe