Nelson a la mañana siguiente estaba cansado por la activa noche que pasó en una ardiente y deliciosa orgía. Adela se fue a dormir muy tarde ya que nunca salieron de la habitación de Nelson y ya muy temprano estaba de pié haciéndo el desayuno y preparando el café para su jefe.
—¡Buenos días Adela! —la saluda Nelson.
Ella acompañado de un bostezo también lo saluda. —¡Buen día jefe!
—Esta tarde la puedes tomar libre y así descansar, puedo ver qué no dormiste bien y me siento culpable.
—¡Muchas gra