Maya dejó de comer.
Dejó de dormir.
Se sentó en la instalación médica mirando a la nada.
Marcus intentó acercarse a ella.
Pero ella ya no estaba. No físicamente. Sino mentalmente. Emocionalmente. Se había desconectado de la realidad.
"Maya", dijo él. "Necesitas seguir luchando."
"¿Para qué?", preguntó ella. Su voz era hueca. "Leo se ha ido. Permanentemente. Lo he perdido dos veces. No hay vuelta atrás de esto."
Cross fue a verla.
"Tenemos algo", dijo Cross. "Algo que podría ayudar."
Pero Maya n