La casa segura estaba bajo tierra.
Literalmente. Tallada en la ladera de una montaña. Sin ventanas. Sin salidas visibles excepto por la que habían entrado.
Wei les había dado el código de acceso.
Wei los había guiado a través de los protocolos de seguridad.
Wei les había asegurado que este era el lugar más seguro del mundo.
"Aquí estarán completamente ocultos," había dicho Wei. "Nadie puede encontrarlos. Nadie puede rastrearlos. Estarán seguros."
Le habían creído.
Ahora, mientras Maya miraba al