CAPÍTULO 1: CONVIRTIENDO A SU AMANTE EN MI PROSTITUTA
Déjame contarte cómo me convertí en la mujer que se acostó con mi marido y su amante en la misma noche. Aviso: los hice suplicar a ambos.
Y no me refiero a las súplicas tiernas y quejumbrosas. Hablo de súplicas que salen de las entrañas, de esas que te dejan con mocos y lágrimas, de esas que te venden el alma.
De esas en las que lamerían el sudor de mi culo para volver a probar mi coño.
Esta no es una historia de un corazón roto. Es una jodi