Abrí mis ojos, cansado, la noche anterior había sido agotadora para mí, no estaba acostumbrado a lidiar con las emociones de los demás, siempre había sido un completo perdedor a la hora de dar concejos y consolar a los demás, era por eso que siempre que alguien en el orfanato tenía problemas nunca recurrían a mí.
Mire a Melissa a mi lado, estaba profundamente dormida, aún podía ver la comisura de sus ojos ligeramente enrojecidos, me senté en la orilla de la cama, e hice un intento por peinarme