79.
Aspen suspiró mientras limpiaba la barra después de otra noche ocupada. Cerrar la discoteca fue su última tarea antes de finalmente descansar un poco. Por mucho que disfrutaba trabajar junto a su hermano Gino, las largas jornadas estaban empezando a pasarle factura.
— Bien, ya casi terminamos. —, dijo Gino, acercándose a contar las ganancias de la noche. — Entonces podremos ir a casa y podrás dormir un poco.
Aspen pudo oír la tensión subyacente en la voz de Gino y se preparó. Desde que empezó a