Señora Jinn.
Éste era el mejor apodo que Yanny había recibido en toda su vida.
Yanny sonrió mientras extendía la mano para sostener la de Shayne.
Sus dedos se entrelazaron mientras ambos estaban llenos de calidez y satisfacción. Se sentían tan seguros estando uno al lado del otro. Fue una sensación cautivadora.
La pareja caminó hacia la mansión privada de Shayne.
Yanny miró hacia delante y preguntó con calma: “Una vez dijiste que querías casarte conmigo. ¿Sigues pensando lo mismo?”.