Aparté la mirada rápidamente, intentando esconderme de él… de todos.
La vergüenza me consumía tanto que ni siquiera podía levantar la cabeza. Mis ojos permanecieron fijos en el suelo mientras sentía una opresión dolorosa en el pecho.
Debería haberme levantado y salido corriendo.
Pero en vez de eso, me quedé allí sentada, paralizada, humillada frente a una sala llena de desconocidos.
No podía creer que hubiera permitido que Lucas me rebajara a esto.
El hombre frente a mí permaneció en silencio u