DEBBY
Despierto con una punzada aguda en la cabeza que late con la intensidad de un martillo, es como si la sombra de un sueño extraño y opresivo hubiera dejado un residuo físico en mi cráneo. Me esfuerzo por abrir los ojos, pestañeando contra la luz tenue que penetra por las cortinas. Mi visión se aclara lentamente y reconozco mi habitación, con un inconfundible aroma a madera pulida y lavanda, respiro aliviada, pero algo no encaja, apenas dura unos segundos mi despertar y siento un roce cálid