Sintiendo que su plan podría derrumbarse allí mismo, Hector intenta acercarse a ella una vez más, pero es duramente reprendido.
—Ya te dije que no me toques —brama Ava, levantándose con dificultad. —¡Eres un mentiroso! Leí las noticias, todos me están buscando, mientras tú me mantienes prisionera, como si fuera un objeto.
—No sabes de lo que estás hablando —replica Hector. —Esto va mucho más allá de lo que imaginas.
—¿Y qué crees que imagino? —Sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas de desesp