Capítulo 31
Era lo único que faltaba; de todas las maneras en que imaginó terminar su noche de viernes, tener a su jefe sentado en el sofá de su sala sería la última que podría imaginar.

El timbre de su apartamento sonó y ella fue inmediatamente a abrir. Era el repartidor, con la pizza que había pedido.

—Muchas
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Miriam MartinezExcelente me apaciono con cada capítulo
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