Al llegar para buscar a Eva, la encontró con cara de pocos amigos.
¿Sería otro día difícil? Rogaba para que no fuera así.
—Buenos días, Eva —la saludó.
—Buenos días.
—¿Adónde iremos hoy? —preguntó, poniendo el coche en marcha.
—Iremos a visitar al decorador y a elegir las flores.
—Está bien.
Mientra