Al día siguiente, al abrir los ojos, recordó la noche anterior.
Después del beso, que no rechazó, fue alzada en brazos y llevada hasta la cama, dejando que él, lentamente, le quitara la ropa.
—No hice esto —susurró, cubriéndose el rostro con las manos, sintiéndose arrepentida por haberse entregado d