Al abrir la puerta del apartamento donde vivía Sofía, al cual ya tenía acceso con la contraseña, Ethan encontró todas las luces apagadas. Lentamente, sin hacer ruido, caminó hasta su habitación y abrió la puerta, tratando de hacer el menor ruido posible.
Ya eran casi las cinco de la mañana, pero como el día estaba nublado, todo seguía oscuro. Caminando despacio por la habitación, vio a su hija en la cuna, durmiendo como un angelito. Suspiró agradecido por poder apreciar esa escena. Sin duda, la