— Perdón, creo que dormí más de la cuenta.
— No te preocupes, fui yo quien llegó demasiado temprano — se disculpó.
— Para nada, ¡ven! — lo jaló del brazo. — Pasa y ponte cómodo, voy a traerte algo de beber.
Mientras Sofía iba a la cocina, Mateo no pudo evitar fijarse en su cuerpo. A diferencia de otros días, cuando la veía con abrigo y ropa holgada, Sofía solo llevaba una blusita de tirantes y un short de algodón. Esto le hizo notar que su figura estaba más robusta de lo que recordaba cuando aún