— E-este... — tartamudeó.
— No te hagas la inocente, eso me enoja más. ¿Sabes lo que pasaría? — preguntó con la voz alterada. — Incluso si lograras lo que planeabas, esto no iría a ninguna parte, ¿me estás escuchando? Tú sabes lo que te obligaría a hacer si quedaras embarazada.
— Amor, necesitas dejar de revivir el pasado. Un hijo te haría bien, curaría las heridas que insistes en abrir. Tienes que darte cuenta de que podemos formar una hermosa familia.
— ¡Cállate! — gritó. — No sabes nada, ¿me