Cerca de las tres de la madrugada, Eva se despertó con sed. Mirando a su lado, vio a Ethan, quien parecía dormir profundamente. Se levantó despacio y fue a la cocina, manteniendo una sonrisa victoriosa en los labios. Sabía que pasar la noche allí era un gran logro, pues nunca había dormido en el apartamento de su novio.
En la cocina, bebió su agua y luego recordó lo que debía hacer. Caminando hasta su bolso, que estaba sobre el sofá, sacó de él una pequeña aguja que había traído con un único pro