La revelación de Ethan la tomó por sorpresa, no sabía nada sobre él, pero en ningún momento había considerado la posibilidad de que tuviera una prometida. No quería hacer esa pregunta, pero cuando se dio cuenta, ya la estaba confrontando.
—¿Por qué la sorpresa en tus ojos, hay alguna objeción?
Preguntó él, con un tono extraño, como si estuviera menospreciando su comportamiento. Ella debía trabajar en no ser tan evidente.
—No, no hay ninguna. —respondió, tratando de recomponerse.
—En realidad,