8. Frente a frente con el enemigo
Elena se voltea. Busca que ésta mujer no vea su rostro porque ya estaba convencida de que si la vería, al menos sería cuando ésta noche terminara.
Si algo pasa atrás de ella no puede verlo. El frío del lugar junto a los gritos que reconoce con claridad comprime aún más la noche más larga de su vida. Otro paso más en los tacones escucha desde su lado y con los ojos abiertos, y Elena no se atreve a darse la vuelta porque no quiere que Renata la observe. No todavía.
—¿Es ella? ¿Es ella tu amante?