AMÉRICA
Perdí la cabeza anoche, el frío congeló mis neuronas y dejé que Bryce me follara como si de verdad fuera mi marido, pero dejarlo entrar en mí, no es lo peor, sino, el hecho de que fuera mi día de la mala suerte, ya que en cuanto las puertas del elevador se abren, lo primero que destella en mis ojos, son un montón de flashes que apuntan a nosotros.
Escucho que Bryce maldice, pero no logro procesar lo que pasa, hasta que caigo en cuenta de mi aspecto y de que varios reporteros están aqu