Me quedó observando con gran detalle. La conozco bien y sé que me está mintiendo. Si ella quiere batalla, entonces se la daré. Que no se haga a la idea de que me iré sin ella tan fácilmente.
— Estoy seguro de que su hijo es mío, pero si tenemos dudas, cuando el niño nazca le hacemos el ADN y de esa manera, ambos somos felices. ¿Qué te parece, cariño? — le dije, tratando de mantener la calma.
— Eres un idiota — respondió, con desdén.
— No sé si deseas viajar aquí atrás o prefieres ir en el asien