A pesar del mareo, Emily observa atentamente su entorno mientras el auto avanza por calles desconocidas. Su orientación se mantiene firme, como si su instinto la guiara a través de este laberinto de asfalto.
— No comas ansias preciosas, quiero que pasemos el fin de semana en un sitio
— ¿Qué sitio? A qué te refieres con que pasaremos el fin de semana, yo no traje nada que ponerme.
— Te llevo a una de mis propiedades, es una cabaña apartada de la ciudad, a mí me encanta ir ahí para relajarme.
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