*EMILY*
La tensión en el aire era palpable mientras nuestros ojos se encontraban. Mi sonrisa burlona no hacía más que aumentar su curiosidad. ¿Qué juego estaba a punto de comenzar? Mi padre, ajeno a todo, seguía viendo solo amor y más amor. Pero yo sabía qué había mucho más en juego.
—Te advierto, una vez que empiece mi juego, no habrá vuelta atrás. Así que, si decides jugar, prepárate para las consecuencias.
—Quien te está diciendo que estoy jugando, yo te enseñaré lo que es el amor. —le digo