Soltó mis manos y quito la pañoleta de mi entrada, me saqué la bola que obstruía mi boca. Eso sí, porque me estaba ahogando con mi propia saliva. Recogió sus juguetes antes de salir de la habitación, me tiro un beso, guiñándome un ojo. ¡Maldito! Abrazo la almohada, siento que mi cuerpo palpita, no me puedo mover, mi trasero arde y duele, cerré mis ojos, la tranquilidad me rodeó, me siento jadeante, el sueño se hizo presente. ¡Este hombre me tiene en sus manos!
He despertado toda adolorida, mis