Dixon, atareado por lo que estaba ocurriendo y por el denso aroma que ahora inundaba ala habitación se sintió realmente mareado, y con una dolorosa erección en sus pantalones que no parecía tener intenciones de ceder. Aun así, no podía apartar la mirada de lo que ocurría delante de él, de cómo su loba estaba siendo besada por su hermano, apretada entre sus brazos, como estaba siendo tocada… eso fue más de lo que podía soportar.
Se levantó y caminó hacia ellos, agarró el cabello de la nuca de Cl