86 Makim
Día después de la Gala.
Miserable… así me sentía.
Sentía que centenares de caballos galopaban en mi cabeza, mi hermana levantándome no ayudaba nada.
—Dice papá que te levantes, Makim— estaba seria y mi hermanita pocas veces estaba seria.
—Voy— fue todo lo que pude articular.
Sentía la lengua pesada en mi boca, sentía que me habían dado con un martillo en la cabeza y todo aun me daba vueltas.
¿Qué bebí anoche?
La respuesta es todo lo que se me atravesaba.
Me levanté con mucha di