75- Jacob
La dulzura de Luciano ya me tenía totalmente destruido, era un niño perspicaz e inteligente, pero muy dulce y aunque no sepa que fue lo que pasó hace años sé que es mío.
La fiebre de Romina va disminuyendo y ha tenido más tiempos de lucidez, la tormenta era historia y le dije a Helga que me quedaría con ellos que podía irse tranquila.
Me dispuse hacer el desayuno y me metí a la cocina para husmear donde estaba que, y poder cocinar algo decente para todos.
Lo senté en un taburete alto,