Era la noche de un día común para la mayoría de los mortales ordinarios que atraviesan el mundo. Todos iban y venían de un lugar a otro, salían de sus trabajos nocturnos, compartían momentos en familia, cuidaban de sus seres queridos o simplemente continuaban como siempre con las rutinas que eran sus vidas.
Todo era igual, menos en el hospital privado y más lujoso de la ciudad. Todos los presentes, que no eran demasiados a esa hora estaban severamente asustados por la aterradora presencia de ho