Adriana respondió con una sonrisa y dijo:
—No podía dormir, así que pensé en esperar a Omar. Tal vez venga.
La señora Vargas la miró con una expresión enigmática pero no dijo nada.
Adriana echó un vistazo al patio y notó que también estaba lleno de caras desconocidas. Las cuidadoras habituales de la abuela parecían haber desaparecido. Se dio cuenta de que no podía entrar en la casa principal sin ser detenida, pero mantuvo la calma y se dio la vuelta con calma.
Sin embargo, su expresión cambió r