Patricia, a diferencia de Alejandra, tenía cerebro y un propósito más claro. Venir a la fiesta de cumpleaños era perjudicial para ella, pero necesario. Tenía que asegurarse de si Adriana estaba embarazada o no.
Cuando sus miradas se cruzaron, Patricia se enfocó en el rostro de Adriana. Aunque hermosa, lucía pálida. El aroma a ambientador en el baño era fuerte, y después de que Adriana hablara, frunció el ceño ligeramente, como si se sintiera incómoda.
Patricia habló con calma:
—Es natural que v