Su cuerpo era sumamente atractivo, y verlo caminar en dirección hacia donde yo estaba me causaba una completa emoción. Llevaba muchísimo tiempo sin verlo, sin saber nada de él. Es más, a nunca nadie le conté mi encuentro con él.
—¿Te acuerdas de mí? —dijo, acercándose a mi mejilla y saludándome con un beso.
—¿Cómo has estado? —Sus palabras fueron un mar de emociones que se desataban dentro de mí. Era como si encontrarlo nuevamente despertara un deseo desenfrenado por estar con él otra vez.
—¿Qu