—Aparte de eso. ¿Qué te dije cuando me iba? ¿No te dije que no miraras a otro hombre? —Chris pronunció con frialdad. Estaba muy enojado y deseó no haber ido en ese estúpido viaje.
Rocío tragó saliva, podía sentir la ira de Chris saliendo de él en oleadas. Tenía que hacer algo para frenar esa ira y sabía exactamente qué hacer.
Pasando la mano por el pecho de Chris, Rocío llegó a su cintura y agarró su cinturón para desabrocharlo.
—Acabe de ver a Allister de la nada y él seguía siguiéndome. Te mostraré el mensaje de texto que te envié más tarde, tal vez no se entregó. Mientras tanto, déjame complacerte, mi esposo —dijo susurrando la última parte mientras sus manos luchaban con su cinturón.
Chris agarró sus manos para detenerla.
—Por reírte tan hermosamente con otro hombre, mereces ser castigada. Te voy a comer tan bien que nunca tendrás la energía para mirar a otro hombre de nuevo —susurró Chris con voz ronca, haciendo que el centro de Roció se contrajera con anticipación.
Ya era un de