—Cásate conmigo, te ayudaré con tus contratos. Necesito una esposa antes de que mi madre me obligue a tener una. Solo necesito un plan para cuando intente jugar a la casamentera. Solo diré que estoy casado —fue la respuesta de Maximiliano—. Te lo pagaré. No exigiré más. Podemos firmar un contrato. Necesitarás mucho dinero y no creo que quieras pedir prestado a tus amigas.
Maximiliano dio en el clavo. Amelia no quería que sus amigas se involucraran en este asunto. Cualquier error podría hacer qu