Ciara
Pasamos todo la mañana caminando por el parque hasta que nuestros pies se cansaron de caminar, nos sentamos sobre una banca. No podía forzar a Elanna a caminar tanto. De mi cabeza a no salía lo que le había dicho, me causaba cierta gracia en todo aquello.
—¿Quieres volver?
—Si, estoy cansada, mami.
—Volvamos entonces, pero tendrás que caminar más porque no puedo alzarte, ¿está bien?
Ella asintió con la cabeza y se deslizó del banco, emprendimos el camino de regreso a casa sintiendo m