Sentí la más grande de las incomodidades cuando el sudor me entró a los ojos causando picazón y ardor. Nazir no era muy platicador pero era buen instructor, por órdenes de la Luna Abigail había comenzado a entrenarme en combate, pero a Nazir parecía gustarle mucho todo lo sanguinario como las artes marciales mixtas y el box. Casi podía jurar que intentaba meterme a su culto y no dudaría en hacerlo; es muy bueno, yo diría que casi un artista.
“Eso explicaría el cuerpo de dios”.
-¿No puedes invit