Ella nota que solo ella y el conductor están ahí, eso le extraña mucho, aunque, por una parte, se siente más segura, no estando cerca de él.
—¿Dónde está, el jefe?
—El jefe se fue a su casa, desde hoy usted vivirá aquí.
—Quién más vive en esta casa, ¿Por qué no me lleva a la casa de él?
—¡Lo siento! Estas son mis órdenes, de vez en cuando vendrá un vigilante, no se preocupe, está vigilada en todo momento.
—Está seguro, que aquí voy a vivir. Es que da miedo, no hay un alma de Dios en todo l